Supermán tiene un solo brazo

Ésta es la historia de Jorge Orejón, un triatleta de 45 años con discapacidad física que trata de encontrar un trabajo que le permita mantener a su familia y seguir batiendo marcas

Para Aaron, de 13 años, Superman tiene un solo brazo. No necesita más para volar a ras de suelo, a pie o en bicicleta, o nadar en aguas abiertas veloz como un delfín. Para Aaron, su padre es y siempre ha sido más hábil que Spiderman y, en proporción, hasta más fuerte que Hulk porque, aunque no es fruto de ningún experimento de laboratorio, su padre, Jorge Orejón, tiene súper poderes.

Hay que tenerlos para salir adelante después de un accidente de moto que te deja inútil el brazo derecho. Y tú eres diestro.

Fue allá por 1991 cuando el caballo de metal que Jorge conducía le descabalgó y le dejó una pierna rota por varios trozos y una de sus extremidades superiores sin vida. Entonces trabajaba en una empresa de trabajos verticales que hacía reparaciones en fachadas sin andamios. "Por ejemplo, montábamos las grandes lonas publicitarias de El Corte Inglés. Nos descolgábamos con arneses por la fachada del edificio y cosíamos las lonas".

Por supuesto tuvo que dejar de jugar al hombre araña y reconvertirse en trabajador de oficina. "Hice varios cursos y mi jefe me volvió a contratar para estar en la sede, pero a mí siempre me ha gustado mucho el trato con el público, y al final me decliné por la parte comercial", cuenta mientras se envuelve en un cabestrillo que le sujeta la mano derecha al pecho.

Para reinventarse Jorge tuvo la ayuda de la Fundación Prevent y del programa Incorpora de laCaixa. "Gracias a ellos encontré un trabajo que cumplía con mis expectativas", comenta. Lamentablemente eso se acabó hace sólo unos días. El viernes fue el último. Debido a la crisis, la empresa ha visto reducida su carga de trabajo y el jefe, contra sus deseos, ha tenido que reducir la jornada laboral de sus trabajadores. Y su sueldo, claro.

Pero Jorge tiene una mujer, sin empleo, y un hijo de 13 años a los que no puede fallar. Así es que se ha vuelto a poner la capa de superhéroe y anda buscando trabajo, el principal deporte de los españoles en los últimos años.

¿Qué es más difícil, comer o correr?

Jorge es, en todos los sentidos, un deportista consumado y, cuando termina de ponerse el cabestrillo, se acerca a su bici de carreras. Sus zapatillas de correr, con las que nos recibe en la pista del polideportivo municipal de Colmenarejo, entran y salen con las lazadas ya hechas. "La gente se sorprende porque participo en triathlones, pero es mucho más difícil cortar un filete con una sola mano o atarse los cordones, por ejemplo, que correr, nadar o montar en bicicleta", reflexiona.

Ha tenido que convertirse en un ingeniero doméstico para inventarse que el mundo no necesita tantas manos derechas: su bici de carreras tiene los frenos y cambios de marcha en la izquierda y se ha construido un manillar recto con un mando casi en el medio y un tubo para beber sin soltarse de manos. Él sigue considerándose diestro, pero tuvo que aprender a hacerlo todo con la izquierda. Empezar de cero: escribir, comer, usar el móvil y hasta rascarse.

"Siempre me ha gustado superarme y practicar triathlón era un buen entrenamiento", dice con una amplia sonrisa bajo sus ojos claros. Ha participado en competiciones, pero ahora el problema es el dinero, los patrocinios para el deporte "y tener un trabajo que te dé una estabilidad económica".

"Mi hijo nació cuando yo ya había tenido el accidente, así es que siempre lo ha visto de una forma natural", asegura Jorge. "Viene a las competiciones y está muy acostumbrado a ver a mis amigos: unos ciegos, otros sin piernas o brazos, o en sillas de ruedas", añade. Todos batiendo sus propias marcas, esforzándose y superándose a sí mismos... Bueno, si papá es un superhéroe lo normal es que sus amigos también lo sean, ¿no?

Fuente: El Mundo

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